Yoga y meditación para la depresión

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La depresión es una enfermedad común que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su condición, siendo muy frecuente y extendida en todo el mundo.

Las personas que la sufren se caracterizan por tener un estado de ánimo muy bajo y alteraciones en su comportamiento, además de verse inmersos en un estado de apatía y limitación para realizar cualquier actividad. Su aparición proviene de una serie de factores y es imposible determinar su causa, ya que no existe una única razón que nos pueda llevar a padecerla. Dependiendo del caso, y una vez ha sido diagnosticada, su tratamiento se suele basar en psicoterapia o en tratamiento con antidepresivos, aunque ambas opciones son combinables entre sí.

No obstante, podemos utilizar diversas herramientas para paliar sus efectos y el yoga y la meditación pueden ser una ayuda frente a la depresión.

Practicar yoga no es un simple ejercicio físico, ya que involucra una conexión tanto mental como espiritual. El yoga nos enseña a conocernos mejor y a conectar con nuestro interior, lo que nos puede ayudar a acabar con la irritabilidad y los sentimientos de tristeza característicos de las personas con síntomas depresivos. Con él podemos aprender el equilibrio entre nuestras ideas, pensamientos, comportamientos y estados de ánimo. Cuando conseguimos esa unión podemos alcanzar la paz.

Además, existen diversos estudios que han comprobado el efecto que la práctica de yoga tiene en nuestro cerebro a nivel químico. Practicarlo estimula la producción de proteínas, que son las sustancias encargadas de reparar nuestras neuronas. De esta forma aumenta la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro de modificar las conexiones neuronales. Además de eso, el yoga regula la producción de serotonina y dopamina, aumentando el flujo cerebral y liberando endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad, lo que nos lleva a mejorar nuestro estado de ánimo.

En cuanto a la meditación, es una práctica milenaria que nos ayuda a alcanzar la serenidad de nuestra mente y a lograr un estado de bienestar. Su esencia es llegar a ese lugar de nuestra conciencia donde somos capaces de observarnos a nosotros mismos como si lo hiciéramos con otra persona, entendiendo que nuestros pensamientos deben fluir de manera constante sin que nos dejemos paralizar por ellos. Diferenciar mediante ese foco de atención entre lo que contiene nuestra mente y la realidad que de verdad estamos viviendo nos permite aceptar la dualidad y las contradicciones de nuestros sentimientos, para poder alcanzar el equilibrio emocional.

Ésto nos puede ayudar a enfocar nuestra atención, mediante el entrenamiento de nuestro cerebro, lo que impide que divaguemos perdidos entre pensamientos negativos, por lo que tiene un efecto beneficioso frente a la depresión.

La calma mental supone un enfoque diferente a la hora de percibir los problemas que nos surgen en nuestra vida, haciéndonos verlos desde un prisma diferente y fomentando nuestra creatividad para resolverlos.

Entre los beneficios de la meditación asociados a la depresión podemos destacar que mejora la capacidad de concentración y aprendizaje, haciendo que tengamos más fuerza para responder a las influencias externas que nos generan malestar.

Al igual que el yoga, no es una alternativa al tratamiento para la depresión, pero sí una ayuda que, combinada con una adecuada terapia cognitiva, nos puede ayudar a luchar contra la negatividad y tristeza causados por esta enfermedad.

En conclusión, el yoga y meditación para la depresión si los trabajamos de una forma constante y los incluimos como un hábito en nuestra rutina, fomentarán la permanencia de pensamientos positivos y de una actitud más abierta a aceptar nuestra realidad y aprender de las malas experiencias.