Simbolos budistas tibetanos

Simbolos budistas tibetanos

Símbolos y significados budistas

El budismo se convirtió en una presencia importante en el Tíbet hacia finales del siglo VIII de nuestra era. Fue traído desde la India por invitación del rey tibetano Trisong Detsen, que invitó a dos maestros budistas al Tíbet e hizo traducir importantes textos budistas al tibetano.
El primero en llegar fue Shantarakshita, abad de Nalanda en la India, que construyó el primer monasterio en el Tíbet. Le siguió Padmasambhava, que vino a utilizar su sabiduría y poder para vencer a las fuerzas “espirituales” que impedían las obras del nuevo monasterio.
Los seres sobrenaturales ocupan un lugar destacado en el budismo tibetano. Abundan los budas y bodhisattvas, y los dioses y espíritus tomados de las religiones tibetanas anteriores se siguen tomando en serio. Los bodhisattvas son representados tanto como figuras divinas benévolas como deidades iracundas.
Las ayudas visuales para la comprensión son muy comunes en el budismo tibetano: imágenes, estructuras de diversos tipos y ruedas de oración públicas y banderas proporcionan un recordatorio siempre presente del dominio espiritual en el mundo físico.
La versión laica hace mucho hincapié en las actividades religiosas externas más que en la vida espiritual interior: hay mucha práctica ritual en los templos, la peregrinación es popular, a menudo con muchas postraciones, y las oraciones se repiten una y otra vez, con el uso de ruedas de oración y banderas personales o públicas. Hay muchos festivales, y los funerales son ceremonias muy importantes.

Símbolos y significados tibetanos

El simbolismo antropomórfico que representa a Buda (así como a otras figuras) se hizo muy popular hacia el siglo I de nuestra era con las artes de Mathura y el arte greco-budista de Gandhara. Los nuevos símbolos continuaron desarrollándose en el periodo medieval, y el budismo Vajrayana adoptó otros símbolos, como el doble vajra estilizado. En la era moderna, también se adoptaron nuevos símbolos, como la bandera budista.
En el arte budista primitivo se representan muchos símbolos. Muchos de ellos son antiguos símbolos prebudistas y panindios de la auspiciosidad (mangala)[2]. Según Karlsson, los budistas adoptaron estos signos porque “eran significativos, importantes y conocidos por la mayoría de los habitantes de la India”. También es posible que tuvieran usos apotropaicos, por lo que “debieron ser una forma de protegerse para los budistas, pero también una manera de popularizar y fortalecer el movimiento budista”[3].
El arte budista más antiguo es de la época mauriciana (322 a.C. – 184 a.C.); hay pocas pruebas arqueológicas del simbolismo anterior al periodo mauriciano[5] El arte budista primitivo (entre el siglo II a.C. y el siglo II d.C.) suele ser (aunque no exclusivamente) anicónico (es decir, carece de una imagen antropomórfica), y en su lugar utiliza diversos símbolos para representar a Buda. Los mejores ejemplos de este simbolismo del periodo anicónico se encuentran en lugares como Sanchi, Amaravati, Bharhut, Bodhgaya y Sarnath[6]. Según Karlsson, tres signos específicos, el árbol Bodhi, la rueda del Dharma y la estupa, aparecen con frecuencia en todos estos lugares importantes y, por tanto, “la práctica de culto budista más temprana se centró en estos tres objetos”[7].

Comentarios

El simbolismo antropomórfico que representa a Buda (así como a otras figuras) se hizo muy popular hacia el siglo I de nuestra era con las artes de Mathura y el arte greco-budista de Gandhara. Los nuevos símbolos continuaron desarrollándose en el periodo medieval, y el budismo Vajrayana adoptó otros símbolos, como el doble vajra estilizado. En la era moderna, también se adoptaron nuevos símbolos, como la bandera budista.
En el arte budista primitivo se representan muchos símbolos. Muchos de ellos son antiguos símbolos prebudistas y panindios de la auspiciosidad (mangala)[2]. Según Karlsson, los budistas adoptaron estos signos porque “eran significativos, importantes y conocidos por la mayoría de la población de la India”. También es posible que tuvieran usos apotropaicos, por lo que “debieron ser una forma de protegerse para los budistas, pero también una manera de popularizar y fortalecer el movimiento budista”[3].
El arte budista más antiguo es de la época mauriciana (322 a.C. – 184 a.C.); hay pocas pruebas arqueológicas del simbolismo anterior al periodo mauriciano[5] El arte budista primitivo (entre el siglo II a.C. y el siglo II d.C.) suele ser (aunque no exclusivamente) anicónico (es decir, carece de una imagen antropomórfica), y en su lugar utiliza diversos símbolos para representar a Buda. Los mejores ejemplos de este simbolismo del periodo anicónico se encuentran en lugares como Sanchi, Amaravati, Bharhut, Bodhgaya y Sarnath[6]. Según Karlsson, tres signos específicos, el árbol Bodhi, la rueda del Dharma y la estupa, aparecen con frecuencia en todos estos lugares importantes y, por tanto, “la práctica de culto budista más temprana se centró en estos tres objetos”[7].

Símbolo budista de la fuerza

Si viaja al Tíbet, aprenderá mucho sobre su cultura y sus tradiciones. También podrá visitar algunos de sus destacados monasterios y santuarios religiosos. Si intenta caminar por el interior de estos famosos santuarios budistas, podrá observar varias representaciones artísticas. El más famoso de estos símbolos estéticos son los 8 Símbolos Auspiciosos del Budismo. Pero, ¿cuál es el significado de estos símbolos tibetanos?
El origen de los 8 símbolos budistas tibetanos se remonta a tiempos remotos, a la antigua India, donde se originó el budismo. Aunque algunos de estos ocho símbolos pueden estar asociados a los antiguos rituales reales de la India en las coronaciones de los reyes, algunos de estos ocho símbolos se impregnaron lentamente en el budismo. Estos símbolos se adaptaron entonces al budismo tibetano local. Sin embargo, algunos de estos símbolos son originarios del Tíbet y tienen sus propias implicaciones locales. En la actualidad, los ocho símbolos auspiciosos del budismo están estrechamente relacionados con el Buda o el Dharma. Estos símbolos del budismo representan las ofrendas que los dioses hicieron a Buda cuando alcanzó la iluminación.