Mindfulness compasion

Mindfulness compasion

Cómo ser amable con uno mismo: t…

El protocolo más extendido y utilizado tanto en el contexto clínico como en el normal está representado por una intervención grupal denominada Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR). Se trata de un protocolo caracterizado por la enseñanza de prácticas formales e informales de meditación, ejercicios de yoga y el intercambio de experiencias en grupo (Kabat-Zinn, 2009). El objetivo de la MBSR es mejorar la capacidad de atención plena de los participantes, ayudándoles a integrar la actividad de su mente y su cuerpo de forma no crítica. A partir del programa MBSR, en los años siguientes se han desarrollado muchos protocolos basados en él con fines de investigación, integrando diversos aspectos de las ciencias psicológicas y del comportamiento (Shonin et al., 2013).
El entrenamiento mental siguiendo un programa basado en mindfulness parece aumentar las habilidades cognitivas tanto como capacidad cognitiva como flexibilidad cognitiva. La primera incluye la memoria de trabajo y la inteligencia fluida, la segunda apoya la adaptación de un individuo utilizando nuevas respuestas y estrategias. El entrenamiento de mindfulness se asocia con un aumento de la capacidad de la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y los beneficios sobre la inteligencia fluida (Roeser et al., 2013; Ruocco y Direkoglu, 2013; Jha et al., 2019). También promueve el pensamiento creativo y las habilidades de resolución de problemas (Colzato et al., 2012; Ostafin y Kassman, 2012; Raffone y Srinivasan, 2017).

Vayas donde vayas, ahí tienes…

Se trata principalmente de tomar conciencia de las emociones dolorosas que surgieron debido a tu autojuicio o a las circunstancias difíciles. Escribe cómo te has sentido: triste, avergonzado, asustado, estresado, etc. Mientras escribes, intenta aceptar y no juzgar tu experiencia, sin menospreciarla ni hacerla demasiado dramática. (Por ejemplo: “Me sentí frustrado porque ella estaba siendo muy lenta. Me enfadé, reaccioné de forma exagerada y me sentí tonto después”).
Escribe las formas en las que tu experiencia estaba conectada con la experiencia humana en general. Esto podría incluir el reconocimiento de que ser humano significa ser imperfecto, y que todas las personas tienen este tipo de experiencias dolorosas. (“Todo el mundo reacciona de forma exagerada a veces, es humano”). También puedes pensar en las diversas causas y condiciones que subyacen al suceso doloroso. (“Mi frustración se vio agravada por el hecho de que llegaba tarde a mi cita con el médico al otro lado de la ciudad y había mucho tráfico ese día. Si las circunstancias hubieran sido distintas, mi reacción probablemente habría sido diferente”).

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Las siguientes meditaciones, imágenes y prácticas experienciales fueron publicadas originalmente en The ACT Practitioner’s Guide to the Science of Compassion: Tools for Fostering Psychological Flexibility publicado por New Harbinger, Experiencing ACT from the Inside Out: A Self-Practice/Self-Reflection Workbook for Therapists, publicado por Guilford Press, y publicado en Soundcloud por los autores.
Por favor, siéntase libre de escuchar estas meditaciones en streaming o descargarlas en su propio dispositivo. Todas están disponibles de forma gratuita y esperamos que te sean útiles. Estos ejercicios son algunas de las prácticas centrales que utilizamos en nuestro trabajo de grupo de CFT, ACT y Compasión Feroz.Las meditaciones fueron grabadas por el Dr. Dennis Tirch o la Dra. Laura Silberstein-Tirch. Se derivan de la Terapia Centrada en la Compasión, desarrollada por el Dr. Paul Gilbert, de la Terapia de Aceptación y Compromiso, y de otras fuentes de Mindfulness y Psicología Contemplativa.  Por favor, recuerda que debes usar tu juicio y sabiduría con estas prácticas, y ten en cuenta que no pretenden sustituir el trabajo con un profesional de la salud mental o un maestro de meditación cualificado.  Además, es mejor no escuchar estos ejercicios mientras se conduce o se realizan otras tareas complejas. Te envío buenos deseos a ti y a los tuyos en tu propio viaje personal hacia la atención plena y la compasión. – D. T.

Lograr la autocompensación… dando a…

En el monasterio, entendí vagamente las enseñanzas del hermoso monje tailandés que me instruyó para que prestara atención a la respiración que entraba y salía de mis fosas nasales. Sonaba bastante fácil. Así que me senté e intenté prestar atención, 16 horas al día, y muy pronto tuve mi primera gran realización: No tenía el control de mi mente.
Me sentí humilde y algo angustiado por lo mucho que mi mente divagaba. Atendía a una respiración, a dos respiraciones, quizá a tres, y luego mi mente se perdía en pensamientos, dejando mi cuerpo sentado, una cáscara vacía. Frustrada e impaciente, empecé a preguntarme: “¿Por qué no puedo hacer esto? Todos los demás parecen estar sentados tan tranquilamente. ¿Qué me pasa a mí?”.
Al cuarto día, me encontré con un monje de Londres, que me preguntó cómo estaba. Era la primera vez que hablaba en cuatro días, y de mi boca salió un diluvio de las ansiedades que llevaba conmigo. “Soy una meditadora terrible. No puedo hacerlo. Me esfuerzo mucho, y cada vez que me esfuerzo más, me enredo aún más. La meditación debe ser para otro tipo de personas más espirituales y tranquilas. Creo que no es el camino adecuado para mí”.