Las cuatro verdades

Las cuatro verdades

Qué es la cura del sufrimiento

El camino budista (marga) hacia la liberación, también denominado Iluminación en el budismo, se describe de muy diversas formas[1] La clásica es el Noble Óctuple Sendero, descrito en el Sutta Pitaka, donde también le precede una versión aún más antigua. Existen otras vías de liberación en diversas tradiciones y teologías budistas.
El Bendito dijo: “Ahora bien, ¿qué es el Noble Camino Óctuple, monjes? La visión correcta, la resolución correcta, la palabra correcta, la acción correcta, el sustento correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta, la concentración correcta”[web 1].
Según Vetter, en los Nikayas se puede encontrar una secuencia estándar de desarrollos, que puede ser anterior a las cuatro nobles verdades más estilizadas[2]. Por ejemplo, el verso 40-75 del Tevijja Sutta (Dikha Nikaya 13):[web 2].
Según Rod Bucknell, otra lista de etapas del camino aparece en varios lugares del Majjhima Nikaya, y puede ilustrarse con la siguiente lista de etapas del Cula-Hatthipadopama-sutta (Discurso menor sobre el símil de las huellas del elefante)[3].

El óctuple sendero del budismo

Bahm afirma que Chanda es “desear lo que, y no más de lo que, se alcanzará”, mientras que Tanha es “desear más de lo que se alcanzará”[24] Sin embargo, en los primeros textos budistas, añade Bahm, el término Chanda incluye ansiedades y es ambiguo, donde se describen cinco tipos de Chanda, a saber, “buscar, ganar, atesorar, gastar y disfrutar”[25] En estos primeros textos, el sentido de la palabra Chanda es el mismo que Tanha[25].
Algunos autores, como Ajahn Sucitto, explican Chanda como algo positivo y no patológico, afirmando que es distinto de Tanha, negativo y patológico[26] Sucitto lo explica con ejemplos como el deseo de aplicarse a una acción positiva como la meditación. [26] En cambio, Rhys Davids y Stede afirman que Chanda, en los textos budistas, tiene connotaciones tanto positivas como negativas; como vicio, por ejemplo, el texto pali asocia Chanda con “la lujuria, el deleite en el cuerpo” afirmando que es una fuente de miseria[27].

Cuáles son las 4 nobles verdades del budismo

Las Cuatro Verdades te ayudan a comprender las diferentes perspectivas que influyen en la acción individual y grupal. Cuando reconoces y consideras las posibles perspectivas en cualquier situación, eres más capaz de navegar por las diferencias que limitan el diálogo abierto y la acción libre. Las Cuatro Verdades, como modelo y método, te proporcionan una forma de considerar múltiples perspectivas y luego identificar la que mejor se ajusta a tu propósito.
En cualquier situación, puede haber tantas descripciones de un acontecimiento como personas lo experimenten. Las Cuatro Verdades, como modelo, te ayudan a entender ese fenómeno porque describen cuatro formas en que las personas ven su propia verdad en el mundo.
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Introducción a las cuatro nobles verdades

A menudo se compara a Buda con un médico. En las dos primeras Nobles Verdades diagnosticó el problema (el sufrimiento) e identificó su causa. La tercera Verdad Noble es la constatación de que existe una cura.
Los seres humanos están sujetos a deseos y ansias, pero incluso cuando somos capaces de satisfacer estos deseos, la satisfacción es sólo temporal. El placer no dura; o si lo hace, se vuelve monótono.
Algunas personas que se encuentran con esta enseñanza pueden encontrarla pesimista. Los budistas no la encuentran ni optimista ni pesimista, sino realista. Afortunadamente, las enseñanzas de Buda no terminan con el sufrimiento, sino que continúan diciéndonos qué podemos hacer al respecto y cómo acabar con él.
Nuestros problemas cotidianos pueden parecer tener causas fácilmente identificables: la sed, el dolor de una herida, la tristeza por la pérdida de un ser querido. Sin embargo, en la segunda de sus Nobles Verdades, Buda afirmó haber encontrado la causa de todo el sufrimiento, y está mucho más arraigada que nuestras preocupaciones inmediatas.
El ojo arde, las formas arden, la conciencia de los ojos arde, el contacto con los ojos arde, y todo lo que se siente como agradable o doloroso, o ni doloroso ni agradable, que surge con el contacto con los ojos como condición indispensable, también arde. ¿Arder con qué? Ardiendo con el fuego de la lujuria, con el fuego del odio, con el fuego de la ilusión. Digo que arde con el nacimiento, el envejecimiento y la muerte, con las penas, con las lamentaciones, con los dolores, con las penas, con las desesperaciones.